Descubrir el talento escondido

 

  • talento.  (Del lat. talentum, y este del gr. τάλαντον, plato de la balanza, peso).  1. m. inteligencia (‖ capacidad de entender).  2. m. aptitud (‖ capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación).  3. m. Persona inteligente o apta para determinada ocupación.  4. m. Moneda de cuenta de los griegos y de los romanos.

Me interesa el talento y sobre todo la gente que lo derrocha. Talento, esa palabra que hoy hemos redefinido apoderándonosla para un sector, el de los Recursos Humanos, que lo busca y lo venera como al santo grial. No soporto, sin embargo, el uso manido que se hace del término y mucho menos aún esa perversión constante de nuestro sector que une talento y retención en un extraño maleficio que me oprime hasta dejarme sin respiración. ¿Quién utilizaría por primera vez el término “retención del talento”? ¿Como se puede retener a alguien que, por definición, debería ser libre para crear y recrear, para sorprendernos con continuas miradas diferentes?

Pienso en el talento de las personas que sufren el llamado “Síndrome del Savant” [sabedores o sabios]. Llevo años persiguiéndoles por Internet, intentando encontrar una explicación científica a ese grupo de personas que derrochan capacidades, careciendo de otras fundamentales para vivir en sociedad. De entre todos, siento especial predilección por Stephen Wiltshire, apodado “la cámara humana“.

Descubriendo y acompañando

Centenares de vídeos en Youtube nos muestran a este londinense dibujando de memoria ciudades a vista de pájaro, sin olvidar ni un detalle, tras haber sobrevolado Roma, Madrid, París o Londres en un único pase en helicóptero. La mente humana es maravillosa. La mente de Steven, que este año cumple 40 años, es más maravillosa aun. Eso sí. Hasta los nueve años no consiguió hablar. Y tras ver su panorámica de Roma,  uno se pregunta: ¿Quién querría reternerlo? ¿Cómo no compartir esa obra que nos emociona con toda la Humanidad?

Pienso en cómo alguien fue capaz de descubrir el talento que escondía un pequeño sin habla, acompañándole pacientemente en el descubrimiento de sus capacidades. Alguien le empujó suavemente a revelar su extraño y prodigioso destino con grandes dosis de intuición y cariño, a partes iguales.

Ese camino debe ser recorrido en todas las empresas día a día. El descubrimiento de un talento escondido y prometedor, su identificación y potenciación, el acompañamiento en ese excitante camino, debe ser un trabajo en el que toda la organización se vuelque. Solo así podremos desarrollar al máximo capacidades de valor incalculable para nuestras empresas que, de otro modo, se perderían para siempre.

 

Inés Molina

Periodista especializada en RR. HH.

Imagen de greta_y_doraimon bajo licencia Creative Commons.

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